
Siete consejos para invertir en el sector biotecnológico
El sector biotecnológico es uno de los más atractivos para los inversores, aunque conviene tener muy presentes sus peculiaridades, aquí se exponen algunos consejos para invertir en él
Las claves de la inversión en un sector emergente
Pese a la buena marcha global del sector, cuestiones como el conocimiento a fondo de la empresa y del producto son determinantes
La biotecnología es uno de los sectores más apetecibles hoy en día para los inversores. En 2018 cerró con una rentabilidad del 2,92%, y en España atrajeron 800 millones en ese mismo período. Pero esto no quiere decir que cualquiera pueda obtener estos beneficios de manera sencilla, hay que saber qué hacer para encarar una aportación de capital en este ámbito. Incluso muchos analistas las excluyen de sus análisis por desconocimiento de cómo funcionan estas compañías.
Para tratar de conseguir inversiones fructíferas, se pueden tener presentes estos siete consejos que contemplan las principales peculiaridades del sector.
1. El conocimiento es poder: es importante buscar compañías cuyos directivos tengan experiencia en proyectos que impliquen largos procesos de investigación como los que tienen lugar en el sector biotecnológico. También es interesante conocer las diferentes etapas de una empresa del ramo y que puntos fuertes y débiles tiene en ese momento. Por ejemplo, cuanto más embrionaria sea, más arriesgado será invertir.
2. Empresas con actividades de alto potencial: una muestra de lo importante que es conocer el sector es buscar una compañía que se dedique a actividades con un alto potencial de crecimiento. Por ejemplo, aquellas que desarrollen proyectos relacionados con las enfermedades neurodegenerativas, el cáncer o la diabetes son las que tienen más posibilidades de crecer en los próximos años. Los datos avalan este punto con un ejemplo como Celldex con una importante cartera de desarrollo de productos contra tumores y que consiguió capitalizar 400 millones.
3. Buscar compañías con productos que estén a punto de lanzar al mercado: las empresas que estén a punto de lanzar un producto son las más atractivas, por encima de aquellas que solamente hayan comenzado a investigar alguna aplicación. También es mejor si tienen dos productos preparados para salir que uno solo. Por muy prometedora (o incluso revolucionaria) que sea la perspectiva de una investigación, es mejor apostar por algo que tenga visos de obtener un beneficio a un plazo más inmediato.
4. Analizar la competencia: un producto farmacéutico puede haber tenido unos resultados excelentes en los tests clínicos y haber superado a la perfección los controles del Gobierno y la UE. Pero estas dos circunstancias no garantizan su éxito cuando se lance al mercado, es fundamental conocer a potenciales competidores que estén trabajando en ámbitos similares y que puedan truncar (lo que parecía) unas excelentes perspectivas.
5. Empresas que dispongan de cash: conviene asegurarse que la compañía destinataria de la inversión dispone de efectivo para afrontar sus tareas de investigación y otras acciones relacionadas con su estrategia de crecimiento. También hay que tener en cuenta cómo se ha conseguido esta liquidez. Es importante descartar empresas que hayan repartido en exceso sus acciones para conseguir estos ingresos.
6. Una start-up con «hermanos mayores»: también es interesante conocer las alianzas que tenga la compañía que puede ser objeto de la inversión. En ocasiones, algunas de ellas cuentan con el apoyo de alguna gran empresa del sector en áreas como la financiación, apoyo logístico o la comercialización. Estas conexiones de alto nivel son una garantía de futuro, ya que pueden ser de ayuda para capear malos momentos que puedan surgir.
7. Nunca está de más recurrir a los clásicos: aunque se esté hablando de un sector muy novedoso como el biotecnológico, se pueden aplicar también fundamentos de la inversión tradicional. Por ejemplo, siempre es mejor invertir pensando en resultados a largo plazo y apostar por aquellas compañías que hayan demostrado tener una gestión sólida. Tampoco hay que olvidar aspectos como diversificar las aportaciones de capital o no parar de mover el dinero. Todo esto debe hacerse sin perder de vista en ningún momento las peculiaridades que se han comentado en los puntos anteriores.
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