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Joan Roca

Joan Roca: "El mundo se ha globalizado y no nos lo acabamos de creer"

La polarización parece volver imposibles acuerdos de Estado. Los partidos están separados por una brecha profunda. ¿Cree que hay alguna posibilidad a medio plazo de que esos acuerdos regresen? Y si no es así, ¿qué consecuencias prevé para España?

La polarización nunca es buena. Ninguna experiencia nos demuestra que sea el escenario más conveniente para una política de estabilidad y progreso. Deben realizarse todos los esfuerzos posibles para superar esta situación; necesitamos acuerdos, pactos, coincidencias. Si no se alcanzan todo ello tendrá un coste; y no menor. Sin estabilidad institucional y sin grandes acuerdos en las reformas y decisiones que deben adoptarse va a generarse una ralentización económica que nos perjudicará a todos. Los retos que se nos plantean son de gran envergadura y, requieren de un esfuerzo colectivo, de pactos, de coincidencias y de colaboración público-privada.

 

¿La geopolítica va a ser más importante que la economía en los años próximos? El Estado ha tenido un papel importante en los últimos años. ¿Hay que regresar, en lo económico, a una menor presencia estatal, o por el contrario, la época geopolítica que viene hará que su actividad en ese campo sea mayor? ¿Qué es lo conveniente?

El mundo se ha globalizado y no nos lo acabamos de creer. Lo que ocurre en cualquier parte del mundo produce unos efectos que nos alcanzan a todos y por tanto las decisiones que se producen en cualquier punto del mundo pueden tener incidencias positivas o negativas en nuestra propia economía. Y este no es un problema de mayor o menor intervencionismo; es un problema que se deriva de los equilibrios geopolíticos que condicionan visiones globales y armónicas al servicio de intereses localistas y partidistas. La geopolítica no justifica el intervencionismo estatal, y en cambio se utiliza para ello.

 

¿Cuál debe ser la posición geopolítica de España? ¿Hace falta más Europa o menos? ¿Es necesario alejarse de China o continúa siendo imprescindible mantener buenas relaciones económicas con Pekín? ¿Qué piensa de la autonomía estratégica europea?

Necesitamos más Europa; más fuerte, más cohesionada, más capaz de posicionarse en el mundo como una entidad potente en todos los campos. Europa ha sido y es respuesta a las necesidades en España. No es únicamente frente a China que Europa debe encontrar su propio papel; lo es también frente a Rusia, frente a Próximo Oriente e incluso frente a Estados Unidos para defender una visión propia desde una alianza que conviene fortalecer y compartir.

 

Las pequeñas y medianas empresas son indispensables para España. ¿Se están cuidando lo suficiente? ¿Cómo se las debería ayudar? ¿O, por el contrario, debería hacerse una limpia para que desaparezcan aquellas que no son suficientemente eficientes?

 En economía todo es importante. Y las pequeñas y medianas empresas también. Y los trabajadores autónomos, y las cooperativas, etc. Y cada uno de estos operadores económicos necesita de políticas que atiendan a sus características específicas. Las generalizaciones estadísticas sirven mal la especificidad de cada sector empresarial. Aquí no sobra nadie; todas las empresas contribuyen al crecimiento económico del país.

 

En España hay paro, pero hay puestos de trabajo que no se cubren. ¿Por qué? ¿Qué debería hacerse en ese terreno?

De una vez por todas deberíamos aceptar el reto de una formación profesional eficaz que resuelva las grandes contradicciones que se generan en el campo de la ocupación en España. Siempre se habla de ello, pero cuesta mucho pasar al escenario de las decisiones operativas.

 

Los cambios generacionales son profundos. ¿Cómo percibe a la juventud española? ¿Participa lo suficiente en la vida política o prefiere centrarse en forjar su trayectoria personal? ¿Cree que, como apuntan algunas encuestas, está cada vez más orientada hacia la derecha?

Lógicamente los cambios generacionales en España son profundos como consecuencia de la transformación que hemos vivido en los últimos 40 años. Ahora, como consecuencia de la polarización a que nos hemos referido y a un crecimiento desigual de la economía, nuestra juventud sufre especialmente las debilidades de nuestro sistema económico, a pesar del buen nivel de formación que existe en general. Ello se traduce en un cierto desencanto de la acción política y a un peligroso distanciamiento del hecho institucional. Esto no es bueno ni nos conviene. Pero desgraciadamente es así. 

La sociedad ha ganado en servicios sociales y en respaldo de las instituciones, y también la juventud vive más asistida, con más derechos. Contestar y oponerse al sistema, se traduce en muchas ocasiones en alejarse de esta sociedad y ser más reaccionario contra los derechos sociales conquistados.

 

¿Cree que estamos abordando correctamente los desequilibrios territoriales? ¿Cree que la concentración de población española en las grandes ciudades irá a más y que el territorio rural, incluidas sus ciudades medias e intermedias, seguirá despoblándose? ¿Qué debería hacerse?

 Los desequilibrios territoriales existen, pero a pesar de lo que se dice, generalmente, son menos profundos de lo que habían sido en otros momentos de nuestra reciente historia. Lo que ocurre es que se ven más, son más visibles, más aparatosos. La España rural sufre especialmente la crisis agroalimentaria y la España vacía ve como se escapan oportunidades de políticas de insuficiente inversión infraestructural no permite que sean aprovechadas.

 

Se insiste en que estamos ante dos revoluciones, la digital y la verde, que nos cambiarán la vida por completo. ¿Será así o tiene un componente de exageración? ¿Estamos concienciados para esos cambios? ¿La población española los vivirá de manera hostil?

Puede ser que haya una cierta exageración en el impacto de estas dos revoluciones, pero sería absurdo minimizar el problema. Y desgraciadamente nos movemos entre la exageración y la minimización, cuando lo más relevante sería ocuparnos de estos problemas con voluntad de afrontar las posibles soluciones en programas que se desarrollen en el tiempo, a veces sin prisa pero siempre sin pausa. 

Vivimos una pluralidad de procesos de transición (climática, digital, geopolítica y económica, entre otros) y la regulación resulta en ocasiones respuesta tardía, lo que supone una cierta inseguridad jurídica, nos obliga a que trabajar en programas concretos que reduzcan dicha inseguridad.

 

¿Percibe a las élites españolas (económicas y sociales, no las políticas) comprometidas con el país? ¿Cree que se preocupan lo suficiente por España o que dan a nuestro país por imposible y priorizan su trayectoria individual?

Tengo mis dudas. Creo que a veces hay una peligrosa saturación del debate político que aleja a muchos responsables económicos y sociales de la transcendencia de los problemas actuales. A veces domina una cierta sensación de que “el tiempo lo arreglará todo”, olvidándose de que a veces puede ocurrir que el tiempo lo complique aun más.

No creo que la “sociedad civil” esté muerta -como se dice-, pero sí que en ocasiones se diente olvidada y que entre todos debemos hacer un esfuerzo para encontrar espacios donde dialogar y compartir visiones entre la clase política y la sociedad civil (y empresarial).

 

¿Cómo ve a la población española? ¿Es una sociedad desanimada, enfadada o activa? Si la situación económica de las clases medias y las populares no mejora, ¿cree que viviremos tensiones sociales?

La nuestra es una sociedad heterogénea con gente animada y competente y otra que se ve un poco superada por la aceleración del cambio. Pero esto ocurre en España y en todo nuestro entorno occidental. Hay que ser optimista; el desaliento no nos ayudará en nada y solo servirá para perjudicar nuestro futuro.

 

¿El español es cada vez más individualista y egoísta?

No hemos renunciado al gran valor de los proyectos colectivos. Pero necesitamos liderazgos fuertes capaces de presentarlos, ofrecerlos y compartirlos.

En general, la sociedad occidental vive un momento en que su gente está más unida que nunca antes (gracias a las tecnologías) y más sola también (como, por ejemplo, el fenómeno de los jóvenes encerrados en sus habitaciones). Pero no creo que dicho individualismo se haya convertido en egoísmo ni en insolidaridad.

 

Joan Roca Sagarra, Presidente Ejecutivo de RocaJunyent